miércoles, 10 de diciembre de 2025

Día 365. ¿Cómo reconocer que los sueños llaman a tu puerta?

Cuando uno es chico sueña con hacer cosas y, en mi caso, caminaba por mi pueblo soñando que un día me harían una entrevista, y hasta contestaba las preguntas de esa entrevista imaginada.

Harry Potter tuvo mucha suerte, no sólo porque lo invitaron a Hogwarts, sino porque la invitación se la entregó un búho blanco. Así cualquiera reconoce un llamado a convertirse en lo que soñó o en lo que no se atrevió a soñar.

Por lo general uno ni se entera de que justo eso que llega o eso que falta, terminará desencadenando que te conviertas en… lo que sea que te guste. Eso parecía inalcanzable: tenía unos 8 años, no estudiaba literatura, ni música, iba a una escuela pública, no destacaba en los deportes… uf, ni por dónde ver el hilo que me llevaría a cumplir un sueño.

Pero hoy me doy cuenta de que todo lo que me llevaría a hacer lo que hice… ya estaba presente. Las semillas, los hilos escondidos, las pistas secretas, ya estaban ahí, aunque no podía reconocerlas.

Ojalá me hubiera llegado un búho con una carta, un perrito, una rana, ¡algo! En cambio yo veía cómo se reía mi mamá, o que a mi papá no le gustaba la música que yo escuchaba, y me decía: “Vos tendrías que oír algo más alegre”.

O que mi mamá me pedía que la ayude a secar los platos, o mi papá, mecánico: que me siente en un auto a pisar el freno y soltar y pisar y soltar, mientras él lo ajustaba. ¡Cómo me fastidiaban esas tareas!

De haber sabido que eran, digamos, unas plumas blancas de mi búho de Hogwarts, las hubiera realizado con entusiasmo (aunque si las hubiera hecho así… quién sabe si hubieran sido mi búho de Hogwarts).

Trabajaba con una bicicleta que tenía la goma tan gastada que asomaban dos globitos. Me dieron un premio por un cuento a los doce años. A los diez una maestra no creyó que yo hubiera escrito un cuento (¡y sí lo había hecho!). Mi mamá cocinaba unas maravillas, y mi papá me fabricó unos zancos como no se vendían en ninguna parte.

La chica que me gustaba, a nuestros siete años, gustaba de otro.

Corriendo me llevé por delante una puerta de vidrio y la hice pedazos.
Pasaba con la bandera, pero también porque la compañera que debía ir, no se lo permitía su religión.
Todo mezclado.

¿Cómo iba a reconocer ahí a mi búho de Hogwarts?, pero eso era.

Un consejo, chicos, no les digo a todo todo lo que les ocurra, porque si no los van a tomar por loquitos; pero a lo más que puedan: inclínense y pregúntenle:
– ¿Sos mi búho de Hogwarts?

A un nueve en un examen,
un golpazo con la bici,
unas zapatillas nuevas,
un paseo con papá,
una salida con mamá,
una comida con los abuelos,
un amigo que se acerca,
a un amor que se aleja.
– ¿Eres mi búho de Hogwarts?

Importante: si se les acerca el búho de Hogwarts, ¡no se lo pregunten! No sea que piense “Este es un tonto, mejor no lo invitamos a la escuela”.

Cuiden que no los tomen por loquitos, pero háganlo. No saben cómo cambia nuestra suerte cuando uno pregunta así.

Alrededor de ustedes también están los hilos secretos de lo que mañana podrán ser (aunque hoy parezca medio difícil), sus propios búhos de Hogwarts.


-Luis Pescetti.

lunes, 8 de septiembre de 2025

#1 - espantapájaros.

 No sé me importa un pito que las mujeres

tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;

un cutis de durazno o de papel de lija.


Le doy una importancia igual a cero,

al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco

o con un aliento insecticida.


Soy perfectamente capaz de soportarles

una nariz que sacaría el primer premio

en una exposición de zanahorias;

¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

– no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.


Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!


Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,

tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?

¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo

y sus miradas de pronóstico reservado?

¡María Luisa era una verdadera pluma!


Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,

volaba del comedor a la despensa.

Volando me preparaba el baño, la camisa.

Volando realizaba sus compras, sus quehaceres…

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,

de algún paseo por los alrededores!


Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.

“¡María Luisa! ¡María Luisa!”… y a los pocos segundos,

ya me abrazaba con sus piernas de pluma,

para llevarme, volando, a cualquier parte.


Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia

que nos aproximaba al paraíso;

durante horas enteras nos anidábamos en una nube,

como dos ángeles, y de repente,

en tirabuzón, en hoja muerta,

el aterrizaje forzoso de un espasmo.


¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…,

aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!

¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes…

la de pasarse las noches de un solo vuelo!


Después de conocer una mujer etérea,

¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?

¿Verdad que no hay diferencia sustancial

entre vivir con una vaca o con una mujer

que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?


Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender

la seducción de una mujer pedestre,

y por más empeño que ponga en concebirlo,

no me es posible ni tan siquiera imaginar

que pueda hacerse el amor más que volando.

-Oliverio Girondo.

lunes, 14 de julio de 2025

7/13/2025.

Ya no estás solo.

miércoles, 22 de enero de 2025

cronopios.

«Los Cronopios necesitan caricias, besos y abrazos. Como son tan olvidadizos, necesitan que se les recuerde constantemente que son amados, que se lo digan, que se lo demuestren. El amor sin cariño y afecto no tiene sentido para los Cronopios, son unos consentidos por naturaleza; pero también les encanta consentir, acariciar, demostrarle al otro con palabras, miradas, caricias y actos, cuánto lo ama y cuánto importa para él.

El Cronopio no se enamora de profesiones, de éxitos, de quehaceres, de la inteligencia o del atractivo físico, se enamora porque sí, sin razón, no hay más motivo o excusa que el amor, que los sentimientos y sensaciones que esa otra alma le despierta. Más bien, al Cronopio, lo deslumbran las almas. No lo enamora la inteligencia, pero sí alguien que piense y lo haga pensar.

Lo enamoran las buenas conversaciones porque, el Cronopio, cree firmemente que con las palabras y también con lo que no se dice, se entregan pedacitos del alma».

–Julio Cortázar.

martes, 14 de enero de 2025

7/1/2025

 Se siente bien estar contigo✨️✨️

viernes, 10 de enero de 2025

el amor de su vida.

Sé que soy el amor de su vida porque ella me lo dijo, pero quizás era en ese preciso momento de la vida, no para siempre, solo en ese fragmento. No ahora. No hoy, con quien comparte ese viaje en carretera y que, después de muchas horas al volante, se detienen a descansar. Y en la penumbra de la noche, desnudos y abrazados, ella le confiesa que él es el indicado. No creo ser motivo de remordimiento, pero quizás un punto de comparación. Tal vez él no tuvo la destreza suficiente en su respuesta, un poco simple. Ella quizás no se sintió suficiente el resto de la noche. Posiblemente se acostumbró a mis oraciones elaboradas, que se basaban en el contacto físico. Un “te amo” de sus labios se convertía en tres besos en el cuello. Un “Tú eres mi vida” se transformaba en caricias en la espalda. Y así terminó justificando que hay muchas otras formas de amar y se conformó. Responsabilidad afectiva a las tres de la mañana cuando algo no es suficiente.

Me recuerdo. Con qué orgullo cargaba el título de ser tuyo por siempre. Podía mirar al cielo y decirle que jamás había brillado tanto como mi corazón. Altanero e ingenuo. Mi felicidad dormía a mi lado y todo era perfecto.

¿Mi mejor versión es cuando estoy enamorado? Porque te juro que en ese entonces nada podía salir mal. Qué egoísta de mi parte, el mundo se estaba jodiendo y también yo, pero no lo sabía.

Y tomar la carretera a primera hora. Estar ya a dos horas de la playa. Sentir el fresco de la mañana. Tener un café en mano, cerrar los ojos y decir: Sé que soy el amor de su vida porque ella me lo dijo.

-Santiago Berti.

martes, 7 de enero de 2025

virgo.

 Sé que siempre estoy

Pensando en lo peor
¿Será que en mi destinoNo está nada escrito?
Y yo también tengo miedosYo también tengo defectosY yo también decepcionéYo también tuve que aprender
Y puedo hoy admitirSiempre quise cambiar
Pero nunca pudeSolo queda aceptar la realidad
Que yo también tengo miedosYo también tengo defectosY yo también decepcionéYo también tuve que aprender
Y yo también quise volverYo también todo lo aguantéYo también fui a quien culpéYo también me aprendí a querer
¿Será que quiero más?¿Será que quiero menos?
Si todo lo que quieroDe eso ya lo tengo.

-Bratty.

lunes, 6 de enero de 2025

villano.

 Es increíble como todo tiene que tratarse de como te sientes tú, tú más que nadie sabe lo mucho que las palabras dañan y a pesar de decir en el pasado: "No puedo descansar contigo, no me satisfaces, no eres suficiente, quiero a alguien con quien sentirme protegida, no me apoyas en mis proyectos, yo puedo estar como si nada hubiera pasado", aún después de todo eso, yo soy el villano.


Yo sé muy bien lo que dije en el pasado y lo sostengo: "Te amo, pero ya no me veo contigo".


Y sé que posiblemente creaste mil y un escenarios de como hice un plan malvado para estar con alguien más, que posiblemente desde hace mucho lo planeé, que siempre tuve un as bajo la manga y que siempre te mentí, pero no fue así, trato de ser congruente con lo que digo y hago.


"Quienes son ciegos a sus propios errores tienden a culpar al mundo, sin reconocer el daño que han causado a los demás".


-isaakotapia.